La Lista Naranja retuvo la minoría (consagrando ocho congresales) y se impuso en veintiún talleres, entre ellos trece de los cincuenta más importantes, algunos por primera vez como AGR-Clarín (el más importante del gremio), Pessout, Donnelly y Ramón Chozas; empató técnicamente en otros cinco grandes como Interpack 2 y Medoro; y obtuvo un brillante resultado en varios más como Dinan 1, Buschi y Muresco. En los talleres fiscalizados, lo que incluye diarios con padrones "engordados", obtuvimos un impresionante 41,3%.
La crisis de la Lista Verde se expresó en una caída a la mitad del voto de los jubilados, en una escasísima votación en la urnas del sindicato, en un porcentaje de votos en blanco de la obra social, en la completa ausencia de campaña electoral; el ministerio kirchnerista convalidó el más formidable fraude desde la suspensión electoral en 1988.
Las victorias plebiscitarias en Iterpack I y Morvillo expresan la fuerza de la organización combativa; el triunfo en la Rioplatense después de la derrota de 2005, lo mismo que la victoria en el Diario Popular, marcan la recomposición en numerosos talleres, de la mano de la Naranja Gráfica.
El fraude, única estrategia
En la enciclopedia virtual Wikipedia se mencionan quince formas diferentes de hacer fraude en una elección. Ongaro usó once, desde la "coacción al votante" hasta la "compra de los funcionarios que controlan la elección". No hubo afiche, ni pintadas, ni volantes (salvo un librito con fotos que se repartió en unos pocos lugares). Todo el esfuerzo del aparato estuvo puesto, primero, en intentar excluirnos con argucias legales y, luego, en diseñar la trampa del 25 de abril. Escondieron las urnas, cambiando casi todos los horarios de votación, lo que nos llevó a actuar con escribano e impugnar 60 urnas. Pese a que, sospechando la maniobra, todos nuestros compañeros concurrieron una hora antes del ingreso del primer turno, en muchos casos "llegaron tarde".
El ejemplo más aberrante es el de Zaniello, donde la urna debía abrirse a las 10 de la mañana pero a las 5 "ya habían votado todos", según se le informó en la puerta a nuestro fiscal, al que nunca se lo dejó entrar. El resultado fue 74 votos para la verde y 0 para la Naranja, el total del padrón. Un hecho incomprensible para los propios trabajadores del taller, que dijeron estar divididos entre dos opciones: votar a la Naranja y cortar el carné sindical en repudio a la burocracia (esa fue también la actitud de los compañeros de Fagra, que firmaron un acta negándose a votar en rechazo al sindicato).
Es decir: el resultado de Zaniello tal vez habría sido exactamente el contrario. Como en el represivo Talleres Morales donde se dio un contundente 30 a 1 en favor nuestro, fiscal de por medio.
Las patronales, el Ministerio, los padrones
El papel de las patronales fue más evidente en talleres donde el régimen interno es más despótico. En Farmográfica, el jefe de personal solicitaba ante la urna el nombre de cada votante; aun así la Naranja ganó por segunda vez consecutiva. En Clarín los supervisores organizaron la concurrencia a la mesa de votación incluyendo a un buen número de trabajadores de prensa. Lo mismo ocurrió en Crónica. Otro recurso fue inflar o restringir el padrón según el ambiente. En Su Papel, importante taller de la zona norte, intentaron hacer votar al chico que vende pan en la puerta. En Medoro, donde se rompió una larga tradición "verde" (quedamos 34 a 34) la interna exigía carné y documento, un rigor innecesario en una fábrica dónde todos se conocen. Igual conducta tuvieron los fiscales y presidentes de mesa verdes en todos los talleres donde se avizoraba una inclinación al voto Naranja.
La extraordinaria tarea de nuestros fiscales y apoderados logró quebrar en parte el fraude y poner de relieve la tendencia de la base gráfica. En algunos casos los presidentes designados se negaron a alterar las cifras, dando un paso de ruptura con la corrupción.
Los porcentajes
En contraste con el 41% de las urnas fiscalizadas, en aquellas en que se nos impidió controlar, el porcentaje verde es grotescamente abrumador, al extremo que en 29 fábricas se dio el fenómeno de que ningún afiliado faltó a trabajar el día de la elección y todos votaron a la Verde. Ese porcentaje de presentismo no existe en ningún país ni gremio del mundo. En ese cuadro la elección fabril general cae a poco más del 30%.
Ganamos en la mayoría de los lugares donde tenemos influencia. En Interpack II, lo mismo que en Buschi, perdimos por unos pocos votos pero con muchos no afiliados y revelando una clara tendencia favorable a la Naranja. Fue muy importante el triunfo en Donnelley (ex Atlántida), aunque también se desdibujó por la desafiliación. Con márgenes disímiles perdimos en Lombardo, en Berkes, en Ciccone, en Unión y en Indugraf, todos los cuales mostraron igualmente apreciables votaciones naranjas.
Los votos de la burocracia se concentraron en pocos lugares: los diarios - salvo Diario Popular- , los jubilados y la OSPG, son por ahora sus bastiones.
La continuidad del trabajo
En los meses que transcurrieron desde la puesta en pie de la lista hasta hoy, recogimos más de un centenar de nuevas relaciones, entre activistas y delegados que reclaman nuestra colaboración para organizar sus talleres, disputar elecciones internas y preparar la lucha por las reivindicaciones de cada lugar. Un gran eje de nuestra campaña fue la denuncia del acuerdo salarial miserable que se firmó y la exigencia de que se reabra la discusión con paritarios electos y un monto votado en asamblea general. En esa línea seguirá nuestro trabajo taller por taller.
La elección demostró que si la burocracia iba dividida, como inicialmente se presentó, podíamos disputar la dirección del sindicato.
La Naranja emerge de esta campaña reafirmada como una corriente clasista de masas y una extraordinaria juventud militante que se prepara para recuperar el sindicato en un nuevo escenario: la enorme crisis de la burocracia, la fundición del rol de Ongaro y el cuadro inflacionario y de luchas obreras que marca el agotamiento de la política kirchnerista.
Miguel Bravetti
Mostrando entradas con la etiqueta Lombardo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lombardo. Mostrar todas las entradas
lunes, 28 de abril de 2008
EXTRAORDINARIA ELECCIÓN DE LA NARANJA GRÁFICA
Pese al enorme fraude, otra vez la minoría
La Lista Naranja retuvo la minoría (consagrando ocho congresales) y se impuso en veintiún talleres, entre ellos trece de los cincuenta más importantes, algunos por primera vez como AGR-Clarín (el más importante del gremio), Pessout, Donnelly y Ramón Chozas; empató técnicamente en otros cinco grandes como Interpack 2 y Medoro; y obtuvo un brillante resultado en varios más como Dinan 1, Buschi y Muresco. En los talleres fiscalizados, lo que incluye diarios con padrones "engordados", obtuvimos un impresionante 41,3%.
La crisis de la Lista Verde se expresó en una caída a la mitad del voto de los jubilados, en una escasísima votación en la urnas del sindicato, en un porcentaje de votos en blanco de la obra social, en la completa ausencia de campaña electoral; el ministerio kirchnerista convalidó el más formidable fraude desde la suspensión electoral en 1988.
Las victorias plebiscitarias en Iterpack I y Morvillo expresan la fuerza de la organización combativa; el triunfo en la Rioplatense después de la derrota de 2005, lo mismo que la victoria en el Diario Popular, marcan la recomposición en numerosos talleres, de la mano de la Naranja Gráfica.
El fraude, única estrategia
En la enciclopedia virtual Wikipedia se mencionan quince formas diferentes de hacer fraude en una elección. Ongaro usó once, desde la "coacción al votante" hasta la "compra de los funcionarios que controlan la elección". No hubo afiche, ni pintadas, ni volantes (salvo un librito con fotos que se repartió en unos pocos lugares). Todo el esfuerzo del aparato estuvo puesto, primero, en intentar excluirnos con argucias legales y, luego, en diseñar la trampa del 25 de abril. Escondieron las urnas, cambiando casi todos los horarios de votación, lo que nos llevó a actuar con escribano e impugnar 60 urnas. Pese a que, sospechando la maniobra, todos nuestros compañeros concurrieron una hora antes del ingreso del primer turno, en muchos casos "llegaron tarde".
El ejemplo más aberrante es el de Zaniello, donde la urna debía abrirse a las 10 de la mañana pero a las 5 "ya habían votado todos", según se le informó en la puerta a nuestro fiscal, al que nunca se lo dejó entrar. El resultado fue 74 votos para la verde y 0 para la Naranja, el total del padrón. Un hecho incomprensible para los propios trabajadores del taller, que dijeron estar divididos entre dos opciones: votar a la Naranja y cortar el carné sindical en repudio a la burocracia (esa fue también la actitud de los compañeros de Fagra, que firmaron un acta negándose a votar en rechazo al sindicato).
Es decir: el resultado de Zaniello tal vez habría sido exactamente el contrario. Como en el represivo Talleres Morales donde se dio un contundente 30 a 1 en favor nuestro, fiscal de por medio.
Las patronales, el Ministerio, los padrones
El papel de las patronales fue más evidente en talleres donde el régimen interno es más despótico. En Farmográfica, el jefe de personal solicitaba ante la urna el nombre de cada votante; aun así la Naranja ganó por segunda vez consecutiva. En Clarín los supervisores organizaron la concurrencia a la mesa de votación incluyendo a un buen número de trabajadores de prensa. Lo mismo ocurrió en Crónica. Otro recurso fue inflar o restringir el padrón según el ambiente. En Su Papel, importante taller de la zona norte, intentaron hacer votar al chico que vende pan en la puerta. En Medoro, donde se rompió una larga tradición "verde" (quedamos 34 a 34) la interna exigía carné y documento, un rigor innecesario en una fábrica dónde todos se conocen. Igual conducta tuvieron los fiscales y presidentes de mesa verdes en todos los talleres donde se avizoraba una inclinación al voto Naranja.
La extraordinaria tarea de nuestros fiscales y apoderados logró quebrar en parte el fraude y poner de relieve la tendencia de la base gráfica. En algunos casos los presidentes designados se negaron a alterar las cifras, dando un paso de ruptura con la corrupción.
Los porcentajes
En contraste con el 41% de las urnas fiscalizadas, en aquellas en que se nos impidió controlar, el porcentaje verde es grotescamente abrumador, al extremo que en 29 fábricas se dio el fenómeno de que ningún afiliado faltó a trabajar el día de la elección y todos votaron a la Verde. Ese porcentaje de presentismo no existe en ningún país ni gremio del mundo. En ese cuadro la elección fabril general cae a poco más del 30%.
Ganamos en la mayoría de los lugares donde tenemos influencia. En Interpack II, lo mismo que en Buschi, perdimos por unos pocos votos pero con muchos no afiliados y revelando una clara tendencia favorable a la Naranja. Fue muy importante el triunfo en Donnelley (ex Atlántida), aunque también se desdibujó por la desafiliación. Con márgenes disímiles perdimos en Lombardo, en Berkes, en Ciccone, en Unión y en Indugraf, todos los cuales mostraron igualmente apreciables votaciones naranjas.
Los votos de la burocracia se concentraron en pocos lugares: los diarios - salvo Diario Popular- , los jubilados y la OSPG, son por ahora sus bastiones.
La continuidad del trabajo
En los meses que transcurrieron desde la puesta en pie de la lista hasta hoy, recogimos más de un centenar de nuevas relaciones, entre activistas y delegados que reclaman nuestra colaboración para organizar sus talleres, disputar elecciones internas y preparar la lucha por las reivindicaciones de cada lugar. Un gran eje de nuestra campaña fue la denuncia del acuerdo salarial miserable que se firmó y la exigencia de que se reabra la discusión con paritarios electos y un monto votado en asamblea general. En esa línea seguirá nuestro trabajo taller por taller.
La elección demostró que si la burocracia iba dividida, como inicialmente se presentó, podíamos disputar la dirección del sindicato.
La Naranja emerge de esta campaña reafirmada como una corriente clasista de masas y una extraordinaria juventud militante que se prepara para recuperar el sindicato en un nuevo escenario: la enorme crisis de la burocracia, la fundición del rol de Ongaro y el cuadro inflacionario y de luchas obreras que marca el agotamiento de la política kirchnerista.
Miguel Bravetti
La Lista Naranja retuvo la minoría (consagrando ocho congresales) y se impuso en veintiún talleres, entre ellos trece de los cincuenta más importantes, algunos por primera vez como AGR-Clarín (el más importante del gremio), Pessout, Donnelly y Ramón Chozas; empató técnicamente en otros cinco grandes como Interpack 2 y Medoro; y obtuvo un brillante resultado en varios más como Dinan 1, Buschi y Muresco. En los talleres fiscalizados, lo que incluye diarios con padrones "engordados", obtuvimos un impresionante 41,3%.
La crisis de la Lista Verde se expresó en una caída a la mitad del voto de los jubilados, en una escasísima votación en la urnas del sindicato, en un porcentaje de votos en blanco de la obra social, en la completa ausencia de campaña electoral; el ministerio kirchnerista convalidó el más formidable fraude desde la suspensión electoral en 1988.
Las victorias plebiscitarias en Iterpack I y Morvillo expresan la fuerza de la organización combativa; el triunfo en la Rioplatense después de la derrota de 2005, lo mismo que la victoria en el Diario Popular, marcan la recomposición en numerosos talleres, de la mano de la Naranja Gráfica.
El fraude, única estrategia
En la enciclopedia virtual Wikipedia se mencionan quince formas diferentes de hacer fraude en una elección. Ongaro usó once, desde la "coacción al votante" hasta la "compra de los funcionarios que controlan la elección". No hubo afiche, ni pintadas, ni volantes (salvo un librito con fotos que se repartió en unos pocos lugares). Todo el esfuerzo del aparato estuvo puesto, primero, en intentar excluirnos con argucias legales y, luego, en diseñar la trampa del 25 de abril. Escondieron las urnas, cambiando casi todos los horarios de votación, lo que nos llevó a actuar con escribano e impugnar 60 urnas. Pese a que, sospechando la maniobra, todos nuestros compañeros concurrieron una hora antes del ingreso del primer turno, en muchos casos "llegaron tarde".
El ejemplo más aberrante es el de Zaniello, donde la urna debía abrirse a las 10 de la mañana pero a las 5 "ya habían votado todos", según se le informó en la puerta a nuestro fiscal, al que nunca se lo dejó entrar. El resultado fue 74 votos para la verde y 0 para la Naranja, el total del padrón. Un hecho incomprensible para los propios trabajadores del taller, que dijeron estar divididos entre dos opciones: votar a la Naranja y cortar el carné sindical en repudio a la burocracia (esa fue también la actitud de los compañeros de Fagra, que firmaron un acta negándose a votar en rechazo al sindicato).
Es decir: el resultado de Zaniello tal vez habría sido exactamente el contrario. Como en el represivo Talleres Morales donde se dio un contundente 30 a 1 en favor nuestro, fiscal de por medio.
Las patronales, el Ministerio, los padrones
El papel de las patronales fue más evidente en talleres donde el régimen interno es más despótico. En Farmográfica, el jefe de personal solicitaba ante la urna el nombre de cada votante; aun así la Naranja ganó por segunda vez consecutiva. En Clarín los supervisores organizaron la concurrencia a la mesa de votación incluyendo a un buen número de trabajadores de prensa. Lo mismo ocurrió en Crónica. Otro recurso fue inflar o restringir el padrón según el ambiente. En Su Papel, importante taller de la zona norte, intentaron hacer votar al chico que vende pan en la puerta. En Medoro, donde se rompió una larga tradición "verde" (quedamos 34 a 34) la interna exigía carné y documento, un rigor innecesario en una fábrica dónde todos se conocen. Igual conducta tuvieron los fiscales y presidentes de mesa verdes en todos los talleres donde se avizoraba una inclinación al voto Naranja.
La extraordinaria tarea de nuestros fiscales y apoderados logró quebrar en parte el fraude y poner de relieve la tendencia de la base gráfica. En algunos casos los presidentes designados se negaron a alterar las cifras, dando un paso de ruptura con la corrupción.
Los porcentajes
En contraste con el 41% de las urnas fiscalizadas, en aquellas en que se nos impidió controlar, el porcentaje verde es grotescamente abrumador, al extremo que en 29 fábricas se dio el fenómeno de que ningún afiliado faltó a trabajar el día de la elección y todos votaron a la Verde. Ese porcentaje de presentismo no existe en ningún país ni gremio del mundo. En ese cuadro la elección fabril general cae a poco más del 30%.
Ganamos en la mayoría de los lugares donde tenemos influencia. En Interpack II, lo mismo que en Buschi, perdimos por unos pocos votos pero con muchos no afiliados y revelando una clara tendencia favorable a la Naranja. Fue muy importante el triunfo en Donnelley (ex Atlántida), aunque también se desdibujó por la desafiliación. Con márgenes disímiles perdimos en Lombardo, en Berkes, en Ciccone, en Unión y en Indugraf, todos los cuales mostraron igualmente apreciables votaciones naranjas.
Los votos de la burocracia se concentraron en pocos lugares: los diarios - salvo Diario Popular- , los jubilados y la OSPG, son por ahora sus bastiones.
La continuidad del trabajo
En los meses que transcurrieron desde la puesta en pie de la lista hasta hoy, recogimos más de un centenar de nuevas relaciones, entre activistas y delegados que reclaman nuestra colaboración para organizar sus talleres, disputar elecciones internas y preparar la lucha por las reivindicaciones de cada lugar. Un gran eje de nuestra campaña fue la denuncia del acuerdo salarial miserable que se firmó y la exigencia de que se reabra la discusión con paritarios electos y un monto votado en asamblea general. En esa línea seguirá nuestro trabajo taller por taller.
La elección demostró que si la burocracia iba dividida, como inicialmente se presentó, podíamos disputar la dirección del sindicato.
La Naranja emerge de esta campaña reafirmada como una corriente clasista de masas y una extraordinaria juventud militante que se prepara para recuperar el sindicato en un nuevo escenario: la enorme crisis de la burocracia, la fundición del rol de Ongaro y el cuadro inflacionario y de luchas obreras que marca el agotamiento de la política kirchnerista.
Miguel Bravetti
martes, 15 de abril de 2008
ESTOS SON NUESTROS CANDIDATOS
Comisión Directiva Titular
Miguel Bravetti
Secretario General
43 años. Secretario General de Interpack (planta 1) desde 1998.
Trabaja en el sector Pegado desde hace 11 años. Dirigente de la Agrupación Naranja Gráfica. Fue candidato a Secretario de Organización en las elecciones generales del 2002 y a Secretario General en el 2004.
Sergio Siebenberg
Secretario Adjunto
41 años. Secretario General de A. L. Morvillo. Es maquinista de Encuadernación desde hace 15 años.
Dirigente de la Agrupación Naranja Gráfica. Fue candidato a Prosecretario de Organización en las elecciones del 2002.
Pablo Viñas
Secretario de Organización
28 años. Congresal por la oposición, ex delegado de AGR-Clarin, trabajó en el sector impresión, fue despedido en la huelga del 2004 y reincorporado sin tareas, actualmente se encuentra en juicio de reinstalación. Dirigente de la Agrupación Naranja Gráfica. Fue candidato a Secretario de Organización en el 2002.
Hugo Padula
Pro Secretario de Organización
35 años. Secretario General de Donnelley (ex Atlántida) desde el 2006.
Trabaja en el sector impresión desde hace 15 años. Integra la agrupación Gráfica Clasista.
Alberto Soruco
Secretario de Presa
36 años. Miembro de la Comisión Interna de Interpack (planta 2) desde 2005, trabaja en el sector Pegado hace 14 años.
Gastón Banega
Pro Secretario de Prensa
27 años. Miembro de la Comisión Interna de Diario Popular desde el 2006. Trabaja en el sector impresión desde 1999.
Noemí Romero
Secretaria de Actas
Congresal por la oposición. Ex delegada de Ciccone Calcografica. Trabaja en el sector revisado desde 15 años. Fue candidata a Secretaria de Asistencia Social en las elecciones generales del 2004.
Baltasar Ataides
Secretario de Asistencia Social
59 años. Secretario General de Lombardo. Gráfico desde hace 30 años. Actualmente trabaja como maquinista de impresión en Lombardo.
Vicente Narváez
Pro Secretario de Asistencia Social
42 años. Miembro de la Comisión Interna de Indugraf desde 2005. Es maquinista del sector Doblado.
Sebastián Rodríguez
Tesorero
31 años. Miembro de la Comisión Interna de Morvillo desde 2003. Dirigente de la Agrupación Naranja Gráfica. Trabaja en el sector Encuadernación como Control de Calidad.
Leonardo Soule
Pro Tesorero
27 años. Miembro de la Comisión Interna de New Press desde 2002. Trabaja en Pre-Prensa desde 1999. Fue candidato a Secretario de prensa en las elecciones 2002.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)