sábado, 27 de octubre de 2012

La Federación Gráfica, entre dos amos



La Comisión Interna gráfica de la planta donde se imprime el diario Clarín -Zepita- emitió hace diez días un comunicado de completo apoyo a la patronal, de cara al 7D.
La Interna sabe, sin embargo, que Clarín impide la elección de una comisión interna de periodistas, luego de los 117 despidos de hace 12 años -que incluyeron al total de los delegados de prensa. Este golpe debilitó enormemente al sector gráfico que, a su vez, perdió valiosas conquistas. Así se fueron los mejores salarios, el “doble cierre” de los fines de semana y el régimen de las seis horas y del franco cuatro por uno -hoy Clarín trabaja ocho horas que incluyen dos falsas extras-, una conquista de convenio entregada por la burocracia ongarista en todos los diarios -La Nación trabaja 12 horas normales con un régimen especial de francos. Actualmente, en Zepita hay una enorme cantidad de contratados; incluso los francos son cubiertos por contratados de hasta ¡once! años de antigüedad. Se han dado también falsos “retiros voluntarios”.
En oportunidad del reciente conflicto de los gráficos del diario La Nación contra despidos masivos, la Interna del diario, cuya planta queda en frente de la de Clarín en Barracas, le dio la espalda. En 2004, esta misma Interna dejó pasar el desalojo de la ocupación de planta de AGR, el taller de obra del grupo, por parte de la infantería de Néstor Kirchner, con el saldo de más de 50 despidos, entre ellos toda la comisión interna. Era cuando Magnetto y NK eran aliados. No hace mucho, la patronal despidió al periodista Ismael Bermúdez, quien fue reincorporado luego de un movimiento de sus compañeros.
En todo el ámbito de la Federación Gráfica son conocidas las prebendas de las que disfruta, no el personal, sino el grupo gremial: manejo económico de una adinerada mutual creada por la patronal y del comedor interno, horas gremiales infinitas, y hasta el financiamiento de los elementos del “piso propio”, que los miembros de esta camarilla tienen en el edificio del sindicato.
El ongarismo acompañó esta política. Un miembro de los delegados de Clarín ocupa la secretaría de asistencia social del sindicato. El sindicato fue comisionista de la AFJP Activa -propiedad del grupo Clarín- y hasta hace poco recibía adelantos de aportes a la obra social, casi no utilizada por los trabajadores del diario, que tienen una prepaga financiada por la patronal.
Ahora, el sindicato, con la obra social quebrada, giró hacia la “CGT-Balcarce”; y salió con todo a reivindicar su “compromiso con la ley de medios” y a decir que el gobierno “garantiza los puestos de trabajo”.
Esto es mentira. La ley de medios plantea una reorganización capitalista del negocio que afectará a todas las ramas de los grupos mediáticos y, por supuesto, pone en peligro la fuente de trabajo. Por ejemplo, la revista de Cablevisión y otros materiales de gran tirada son impresos en AGR-Clarín. Por otro lado, una concentración empresarial de los Cristóbal López, Szpolski y demás grupos K, plantea olas de despidos. La pelea por negocios provocó una división entre la mayoría de la comisión directiva y la Interna de Clarín.
El futuro de los trabajadores del grupo depende de los trabajadores mismos. El sindicato no ha convocado a asamblea para fijar posición; es lo que impulsará la Naranja. El tema no se restringe tampoco a las plantas del grupo Clarín, sino a toda la industria gráfica de diarios y revistas que pueda ser afectada por la reorganización empresarial de los medios. El cuerpo de delegados en pleno del gremio debe discutir el tema y adoptar la posición de los trabajadores frente a la disputa interpatronal. Sobre esta base abriremos el debate en AGR y entre todos los obreros gráficos.

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