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martes, 26 de marzo de 2019

Elecciones en Interpack: el clasismo revalida su mandato



Sin lista opositora, las elecciones internas consagraron un nuevo mandato a la lista Naranja por vigésimo año consecutivo.


En las veinte elecciones “corrimos solos” varias veces y también tuvimos que lidiar con algunas oposiciones, directamente ligadas a la directiva del sindicato o más recostadas en la patronal. Todas fracasaron.

El año pasado el triunfo fue ajustado y había razones para creer que esta disputa sería más reñida aún, pero el conflicto reciente cambió nuevamente el escenario.

En condiciones muy difíciles, con una planta muy reducida (producto fundamentalmente de jubilaciones y jubilaciones anticipadas) libramos la lucha más dura de cuantas hemos protagonizado en éstas dos décadas: 63 días de acampe y 32 de ocupación, con movilizaciones, cortes y bloqueos.

El resultado fue una derrota (“atenuada” ya que no logramos reincorporar a los once despedidos, pero la mayoría sigue reclamando su reinstalación por vía judicial) que sin embargo alteró – al menos en lo inmediato – los planes de la patronal para desarticular la organización y “barrer” con el activismo y el convenio.

Luego del conflicto, la empresa trasladó a un sector del plantel “residual” – el menos dispuesto a la lucha, ¡la base de la Verde! – a la planta 2, concentrando al activismo naranja.

La medida solo admite dos lecturas. Una, que está en marcha una reorganización de la producción “en una sola línea”. Sin poder apelar a la polifunción, bajar al mínimo el personal y los stocks, se podrían reducir costos. Esto es lo que sostiene la Gerencia.

La otra alternativa es el cierre más o menos inminente, que no se puede descartar en absoluto.

Desde ya que la situación es incierta y se inscribe además en el derrumbe general de la actividad. En cualquier caso, para acompañar los reclamos de reinstalación, resistir nuevos embates o incluso para 
pelear por la reubicación en Interpack 2, la defensa de la interna es un punto de apoyo fundamental.


Por Miguel Bravetti

viernes, 8 de abril de 2016

Gráficos: el programa en acción



Desde un comienzo, la campaña naranja empalmó con la lucha salarial, primero con el bono de fin de año y luego con las paritarias, poniendo de relieve que La Naranja es todo un factor en la lucha de los trabajadores gráficos; lo cual la coloca, objetivamente, como una alternativa


Desde un comienzo, la campaña naranja empalmó con la lucha salarial, primero con el bono de fin de año y luego con las paritarias, poniendo de relieve que La Naranja es todo un factor en la lucha de los trabajadores gráficos; lo cual la coloca, objetivamente, como una alternativa.

Desde fin del año pasado, la directiva verde bajó a todos los delegados la información de que se encontraba discutiendo un bono de fin de año de 6.000 pesos, luego que sería en cuotas y, finalmente, impotentes, informaron que la Cámara patronal ya ni siquiera iba a las reuniones. La respuesta de la burocracia frente a este “desplante” fue nula; por ello, generó un gran impacto en el gremio la noticia de que en varios talleres dirigidos por La Naranja se habían obtenido bonos de entre 4.000 y 6.300 pesos.

La agrupación lanzó una campaña de spots y calcos que vienen siendo muy comentados en las fábricas, destacando que nuestro programa no es un objetivo lejano, sino una realidad que La Naranja conquistó y defiende en varios talleres. Algo que vale para la lucha por un salario mínimo igual a la canasta familiar, contra los despidos y por la estabilidad laboral, contra la precarización, por la defensa del convenio y las condiciones de trabajo, marcando un contraste enorme con la Verde, que es un verdadero colador para los despidos y que ha dejado una escala salarial que parte de los 8.000 pesos y queda -en su más alta categoría- debajo de la canasta familiar (ni hablar de sus socios de la Bordó).

Y si algo faltaba para terminar de mostrar que el programa de La Naranja no se queda en los papeles, vino la enorme movilización protagonizada por las fábricas, donde se impulsó el paro y la movilización masiva por un aumento del 45 por ciento y contra las negociaciones de espaldas a la base del gremio.

La movilización se convocó en 24 horas, al enterarnos que ese día había una reunión con la cámara patronal y que el sindicato, por primera vez en años llamaba a manifestar, pero en su caso por el... 28 por ciento en seis meses.

La columna Naranja, que superó en número -y ni hablar en combatividad- a la del oficialismo, fue un “aire fresco” para el conjunto de los talleres del gremio donde no cierra el reclamo oficial.

Para enfrentar el ajuste patronal

En este contexto de intensa intervención en la lucha salarial y planteando la lucha contra los despidos, la militancia de la lista llega con su agitación a casi cien fábricas por semana, lo cual se amplía con las redes sociales; mientras, con sus delegados y activistas pone en práctica su consigna principal: "para enfrentar el ajuste patronal".

La Verde, muy por el contrario, mientras dice estar "en la resistencia" se adapta a las paritarias cortas que impulsan Macri y la UIA para darle un golpe al salario en un segundo semestre recesivo. Reclamando un 28 por ciento, mientras la inflación desde las paritarias pasadas supera el 40.

Es que la burocracia ongarista es una expresión más de la política kirchnerista, que intenta ubicarse como oposición a Macri, mientras ejecutan el ajuste con los gobernadores, aportan la mayor parte de los votos para el pacto buitre, y en el movimiento obrero dejan pasar el ajuste.

La lucha por la organización y los votos a la Lista Naranja es parte de la lucha por constituir a la clase obrera y la izquierda como una alternativa, desnudando las falsas "resistencias" de los gobernadores del FpV y la burocracia sindical; la lucha clasista contra el ajuste y por las paritarias nos ubican defendiendo este programa en la acción.

Pablo Viñas

jueves, 17 de marzo de 2016

Elecciones gráficas: en un gremio paralizado por la burocracia, votar a La Naranja

La Nación: plenario de delegados y plan de lucha ¡ya!

La patronal mandó 31 telegramas de despido con el argumento de anular el turno mañana. En el marco de la conciliación obligatoria redobló la apuesta y planteó deshacerse del 40% del personal. La Verde condena a los trabajadores a pelear solos, apostando al desgaste y la desmoralización de los compañeros más decididos en la lucha.
La nueva propuesta de despidos duplica el número original y recae sobre los “contratados” (con 5, 6 y más años de antigüedad), quienes son excluidos por la Verde de la vida sindical de la fábrica no participan ni de las asambleas. Es una forma de avalar el fraude patronal.
La empresa deja pasar el tiempo, apostando a la ausencia de un plan de lucha de todo el gremio, para dejar caer los contratos en abril, deshacerse del personal y ultraflexibilizar al resto.
Es necesario un plenario de delegados en las puertas del diario que discuta un plan de lucha para frenar los despidos en La Nación y en el gremio. Todo lo demás es dilación para dejar pasar los despidos simulando luchar. La “resistencia al neoliberalismo” tan proclamada tiene un enorme desafío en el diario más neoliberal del país. La Naranja está desde el primer día a entera disposición de esta lucha.

Pesout: que la patronal pague lo adeudado
El año pasado, la patronal impuso a los trabajadores un semestre “de gracia” con respecto a las paritarias -o sea, no pagar durante seis meses el aumento paritario correspondiente. Pero el “período de gracia” ya lleva 11 meses sin que la Verde haya dado una respuesta. La deuda también se extiende al aguinaldo. Y el salario lo cobran en forma de “vale” semanal de acuerdo al capricho patronal.
La presión ejercida por los compañeros motivó un paro en la planta. Arrancaron el compromiso de cobro del 35% del aguinaldo para el 18 de marzo.
La semana pasada hubo dos despidos en una clara señal contra el reclamo obrero. La burocracia los dejó pasar sin inmutarse. Si la empresa aduce crisis, que abra los libros.
Hay que discutir un plan de lucha en caso de que la empresa no cumpla con su palabra. La denuncia en el ministerio, acompañada de una acción sindical, debe ser el primer paso. Paralelamente exigir que salde lo adeudado.

Sixis: víctima del Código Civil K
El cierre de Sixis, cuya principal actividad estaba relacionada con la facturación impresa, tiene dos fundamentos. Uno es el Código Civil K, que impulsa la facturación digital, y otro, la absoluta parálisis de la Verde frente al problema.
Los despidos y cierres de empresas en los últimos dos años se han multiplicado estrepitosamente y aumentan día tras día. Estamos frente a una verdadera masacre social en el gremio, mientras la burocracia intenta salvarse el pellejo acomodándose en la interna del PJ.
Los únicos dos candidatos a Comisión Directiva de la Verde que trabajan en sus talleres están viendo, impotentes por su política, como sus propias patronales despiden trabajadores.

Los gráficos necesitamos una alternativa
Este cuadro de derrumbe de la actividad gráfica se fundamenta en la recesión económica por un lado, y el avance tecnológico utilizado contra los trabajadores, por el otro. Pero el engranaje fundamental para que el ajuste se descargue sobre la espalda de los trabajadores es la burocracia ongarista, cuya supervivencia depende de la derrota de la clase obrera por parte del gobierno macrista.
Este 15 de abril, los gráficos tenemos en la Lista Naranja Gráfica una alternativa para enfrentar el ajuste patronal. Una lista encabezada por los talleres que hicieron carne el programa de los trabajadores: estabilidad laboral, salarios dignos y mejores condiciones de trabajo.

Sebastián Rodríguez, secretario general de Morvillo, candidato a secretario de Organización


Bravetti (secretario general) - Viñas (secretario adjunto) 
Pitrola (primer congresal)


































martes, 7 de febrero de 2012

FRENTE CLASISTA O BLOQUE CON EL ONGARISMO

En el día de ayer, cuando queda sólo un día hábil para la presentación de la lista gráfica (28/2), la Junta Electoral de la burocracia ongarista, convocó a las agrupaciones que pidieron color, la Verde oficial, la Naranja Gráfica y la Bordó para habilitar la violación del estatuto en punto a candidatos sin condiciones exclusivamente de la Lista Bordó en formación, a pedido de esta agrupación. Quienes defienden a rajatablas hace 30 años la nefasta Ley de Asociaciones de la burocracia -contra la que lucha la Naranja- y sus estatutos, sin derogar el estatuto para todo efecto fraudulento y regimentador, se proponen violarlo a un solo fin, dividir, como veremos a la oposición.

La propuesta del ongarismo no se extiende a candidatos de otras listas y sería atendida favorablemente según expresaron verbalmente, cuando la Bordó presente esos candidatos de manera independiente. Es decir, si la Bordó va en frente con la Naranja, que es lo que estamos discutiendo hace semanas, la burocracia se reserva el derecho de no habilitar la violación del estatuto, como traje a medida de aquella única circunstancia. Esta joven agrupación, orientada por el PTS, tiene sólo candidatos de una fábrica (Donnelly) en condiciones estatutarias y de dos talleres más sin esas condiciones, lo cual dificulta la presentación de una lista que requiere 48 candidaturas con cumplimiento del cupo femenino.

Estamos ante una maniobra de la burocracia ongarista para dividir un frente antiburocrático contra los entregadores de los talleres, del convenio, del salario, promotores permanente del despido de activistas y del desmantelamiento patronal de los cuerpos de delegados antipatronales, contra quienes con corrupción y explotación de médicos y enfermeros han quebrado la obra social gráfica.

La Naranja, quien reúne al momento 28 talleres con las condiciones estatutarias, a un color de 25 años de historia clasista en el gremio, a dirigentes de enorme prestigio, al cuerpo de delegados recuperado del moyano-ongarismo en AGR Clarín, y a una docena de talleres más sin las condiciones estatutarias, promueve un frente electoral clasista con los compañeros de todas las internas antiburocráticas que surgen y también a los compañeros de la Bordó integrando a todos los talleres en la lista para su mayor representatividad, única forma de disputar la conducción del gremio.

Para ello hemos rechazado, por escrito, toda violación del estatuto a medida de la división del campo antiburocrático, hemos reclamado que los doscientos fiscales necesarios para todas las listas a efectos de evitar el fraude (sistemático de la Lista Verde), tengan día pago y licencia gremial como la tienen los fiscales del oficialismo.

Para ello hemos propuesto luchar en conjunto a la Agrupación Bordó. Los hemos llamado a no romper el frente con el que actuamos en la Asamblea General del gremio y a integrar a todos los compañeros de los distintos talleres en la lista.

El gremio gráfico y el movimiento obrero necesitan un Frente Clasista, no una maniobra faccional con la burocracia sindical para quebrar el campo antipatronal y antiburocrático.

LISTA NARANJA GRAFICA

PARTIDO OBRERO